No existe producto o servicio que pueda ser diseñado para un público universal. La única manera de rentabilizar las acciones de marketing y garantizar su máximo éxito es acercarse al mercado de una forma inteligente: segmentando adecuadamente los grupos de clientes y potenciales a los que se va a orientar la oferta. Y no basta con definirlos, hay que saber dónde están.
Los rápidos cambios y el desarrollo económico han dotado a la sociedad española de una complejidad cada vez mayor. Ninguna empresa puede analizar a los consumidores bajo un único punto de vista: aspectos geográficos, sociales, psicológicos y culturales complementan a los económicos para definir los distintos perfiles que agrupan a la clientela y que es necesario tener en cuenta.
El éxito de una segmentación se medirá por las oportunidades de mercado que es capaz de detectar, los nichos sin atender que descubre y los gustos y deseos de los consumidores que pone de manifiesto. Si es correcta, las estrategias comerciales y de marketing también lo serán. |